HOLGUÍN EN LA ETAPA REVOLUCIONARIA 1959 – 2000

A la 1 pm del primero de enero de 1959 se firma la rendición del Ejército a Batista en Holguín ocupándose la segunda fortaleza de la provincia oriental.

La victoria de la Huelga General revolucionaria estableció en la dirección de los términos municipales los comisionados que sustituyeron a los alcaldes.

El territorio de la actual provincia Holguín presentaba grandes contrastes, varios centrales azucareros, una rica zona agrícola, parte de ella considerada el granero de Cuba y una opulenta franja de recursos minerales donde se concentran el hierro, níquel, cobalto, cromo al Este. El municipio cabecera era de los más extensos del país, con la mayor cantidad de barrios de un municipio, el segundo en densidad de población y un activo centro comercial. En contraposición, la industria azucarera se encontraba estancada desde la década del 30, su equipamiento técnico estaba altamente despreciado. La agricultura atrasada, sin equipos técnicos y ausencia de métodos científicos. Gran parte de la actividad económica estaba en manos extranjeras o eran subsidiarias de estas.

Esta situación económica se revertía en una triste realidad social que se traduce en más de un 35 % de analfabetismo, el municipio Holguín reportó la mayor cantidad de analfabetos en el país. Una mortalidad infantil de más de 80 por mil nacidos vivos. El presupuesto anual de cada ciudadano no rebasaba los 12 centavos, la desocupación azotaba el territorio. En Gibara el 84 % de su población apta para el trabajo estaba sin empleo. La electricidad llegaba sólo a 22 000 consumidores. Coincidía esto con una desigual distribución de la riqueza.

En el orden económico la Ley de Reforma Agraria vino a ser la que abrió el camino hacia la transformación de la estructura económica deformada por cuatro siglos y medios de explotación. El INRA, encargado de aplicar la ley, dirigió una ingente labor económica y social en las zonas de desarrollo. La creación de cooperativas y granjas del pueblo, hicieron que el problema del empleo comenzara a tener una solución objetiva. Se resolvió el conflicto más antiguo sobre la tierra, al entregar a los campesinos de San Felipe de Uñas los primeros títulos de propiedad. La expropiación de las tierras de la United Fruit Co en Banes, redujo sensiblemente el poderío yanqui en nuestro territorio.

La primera ley de Reforma Agraria por su carácter radical generó el enfrentamiento directo al imperialismo y la reacción interna en medio del cual surgen importantes organizaciones sociales y de masas como las MNR, la FMC y los CDR a las que se integró con entusiasmo nuestro pueblo. Las nacionalizaciones de las empresas extranjeras y nacionales entre agosto y octubre de 1960, vendrían a ser la respuesta revolucionaria más radical.

El imperio norteamericano del Norte de Oriente dejaba de existir, junto a sus lacayos nacionales, se eliminaba así el derecho que el poder económico les daba, para medrar con el sudor del pueblo. Estas medidas permitieron que se ampliara considerablemente el sector estatal lo cual garantizó, el poder económico en manos de la clase obrera. El 15 de octubre Fidel anunciaba que en lo fundamental se había cumplido el programa del Moncada. Transitábamos así hacia el socialismo. Para nuestro territorio las nacionalizaciones constituyeron el punto de partida que más tarde permitió diseñar un desarrollo económico acelerado.

En estos años la penuria de pueblos como Gibara se hizo cosa del pasado, a ello contribuyó, la construcción del primer centro hilandero de Cuba por iniciativa del Che, de caminos vecinales, acueductos, la flota pesquera, un hospital con 96 camas, escuelas urbanas y rurales, etc., en esa demarcación. Así en todo el territorio, los problemas más acusiantes fueron resolviéndose como el de la vivienda, donde más del 70 % de las mismas se encontraban en estado deplorable, agravado con los últimos ataques del ejército de Batista en 1958, por lo que se acomete la reconstrucción de los poblados de Sagua de Tánamo, Barajagua, Levisa, Cueto, Bocas, Candelaria, El Martillo y San Andrés. Paralelamente se impulsa la supresión de barrios insalubres y bohíos antihigiénicos, a ello se unió en la primera etapa la Ley de Rebaja de los Alquileres, la creación de comunidades campesinas, el amplio plan de obras públicas de la costa Norte de Oriente y la Ley de Reforma Urbana.

La construcción de aulas y escuelas, sobre todo en la zona rural y barrios marginales fue tarea de primer orden. La inauguración del Centro Escolar Oscar Lucero Moya, cuarto cuartel que se convertía en escuela en el país, albergó a más de 4000 niños pobres. Allí donde reinó la violencia y se paseó el crimen entró la cultura por derecho propio. Punto crucial en la Revolución Cultural que se venía gestando fue la Campaña de Alfabetización iniciada bajo el lema “¡Cultos Sí, Analfabetos No!”. Gibara fue nuestro primer municipio en liberarse del analfabetismo, y el segundo de la antigua provincia de Oriente. La incorporación masiva a esta tarea y las 90 000 personas alfabetizadas fue nuestro aporte. Transformar la situación socioeconómica heredada y hacer realidad las aspiraciones de muchas generaciones constituyó un verdadero reto, por su magnitud y porque tuvo lugar en medio de una lucha de clases que alcanzó niveles extremos.