PRESENCIA ABORIGEN EN EL TERRITORIO

Según datos obtenidos por análisis radiocarbónicos, los primeros grupos aborígenes se situaron en nuestra provincia hacia el 3190 de nuestra era (ane), en la zona de Levisa 1, región de Mayarí, aunque estudios sedimentológicos plantean la presencia entre los 9000 y 7000 años ane. Los grupos se caracterizaban por una cultura cazadora, coincidiendo con los ubicados al oeste de América del Norte, por lo que se considera esta área como de posible origen.

Estos grupos vivían también de la recolección de productos y moluscos marinos, de la caza de mamíferos de pequeños tamaños y de la pesca, usando como habitad las cavernas.

Hacia el 2230 ane se observa la presencia de estos grupos en las zonas litorales de Gibara, Naranjo, Nipe y Sagua de Tánamo.

Los grupos agricultores – ceramidas provenientes del tronco arauaco base orinoco - amazónica se sitúan en varias zonas de la provincia entre ellas, Banes, Mejías, Arroyo del Palo, etc. Estas comunidades tribales estructuradas según diversos niveles de igualdad, en un sistema de linaje vinculados por lazos de parentescos y por el reconocimiento de determinada jefatura, eran grupos sedentarios de perfil neolítico.

La expansión de estos grupos en el territorio abarca las zonas cercanas a la actual ciudad de Holguín, Banes, Antilla, Baguanos, Barajagua, Gibara y otros puntos del litoral.

Los grupos asentados en el territorio de los actuales municipios Banes y Antilla alcanzaron los más altos niveles de complejidad sociocultural, destacándose por su alta demografía, continuado uso de los espacios habitacionales, efectiva gestión económica y un creciente proceso de centralización y jerarquización inter e intracomunitaria. La posesión de numerosas cavernas ceremoniales, de una abundante producción de objetos simbólicos y del más importante cementerio conocido para estas comunidades en la Isla indica la fuerza alcanzada por los mecanismos ideológicos que al parecer en algunos casos sirvieron para legitimar una incipiente centralización asociada a la formación de cacicazgos. Este proceso comienza a concretarse en el siglo XV y signa el momento de mayor esplendor de los agricultores arauacos.

FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SAN ISIDORO DE HOLGUÍN.

A Don Francisco García de Holguín, le correspondió como premio por sus acciones en la conquista de México una merced real por la cual los territorios situados al sur del cerco, entre los ríos a los que llamó Fernando e Isabel hoy Jigüe y Marañon, que era la denominación dada por los aborígenes, pasaban a su propiedad. En el año 1545 García de Holguín, su esposa Doña Isabel Fernández de Sandoval y algunos seguidores fundan el primer caserío, para lo cual usaron a los indígenas de la zona. Los historiadores plantean que García de Holguín regreso a México donde poseía extensas propiedades muriendo en estas tierras.

A partir de este primer halo, se fueron formando a su alrededor los de Managuaco, los Guazumas (Guasimas), las Cuevas, Cayo Llano, etc.

El 3 de abril de 1720, vísperas de San Isidoro, fue inaugurada la iglesia de este nombre, colocándola también bajo la advocación de nuestra Señora del Rosario, a la que se dedicó la capilla o a la derecha del nuevo templo.

En 1752 se agregaron los paternos San Idelfonso y San Miguel que dieron nombre a las calles (Aricochea y Luz Caballero). El primer párroco el presbítero Don Juan González Herrera López.

Al producirse la ocupación de La Habana por los ingleses, estos trataron de incursionar en la zona norte de la antigua provincia oriental, produciéndose un enfrentamiento entre las tropas y los holguineros, en los territorios entre Auras y Gibara, el 19 de mayo de 1745, las tropas inglesas tuvieron que retirarse con mas de 70 bajas.

En 1752, Holguín se convierte en la cuarta ciudad del país en obtener esta condición. Para esa época y según Merced de Santa Cruz, contábamos con 1291 personas blancas y 135 esclavos y existían 211 casas de rústica y sencilla construcción, donde solo había una escuela pública a cargo de Don Luis González de Rivera.

En 1863 ya existían 76 ingenios, 753 vegas de tabacos y cientos de fincas rústicas y atendidas por esclavos, lo que muestra el crecimiento del término territorial.