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Reynaldo Velázquez Zaldívar es ejemplo de la entrega de los educadores en Cuba, una labor que ennoblece y honra, pero implica sacrificio.

El rector de la Universidad de Holguín, quién recibió recientemente la Distinción por la Educación Cubana, vivió desde la primera vez que estuvo frente a un aula la magia de enseñar, y de la cual no se ha apartado, convencido de que ese era el camino que le tocaba recorrer.

Consolidar a la Casa de Altos Estudios como un espacio para crecer es la muestra de su compromiso con una educación efectiva y emancipadora.

¿Cómo los calificaría estos 25 años de experiencia?

Mi vida profesional la he hecho en la Universidad, empecé a estudiar aquí en el año 1986 y me gradué en 1991, termine mi carrera de Ingeniería Industrial y fui para la Fábrica de Cerveza Mayabe, ahora Bucanero S.A. Como fui alumno ayudante, impartí clases a estudiantes de tercero hasta quinto año, entonces el bichito de ser profesor me quedó y realmente quería trabajar en la Universidad.

Aaunque tuve que ir al adiestramiento durante casi dos años, me incorporé al claustro del centro y ha sido mi mayor realización como persona.

Allí tuve un colectivo de profesores que eran ejemplos como seres humanos; de ellos algunos todavía nos acompañan. Muchos de ellos eran muy jóvenes: la Vicerrectora Marisol, el Director de Recursos Humanos Luis Felipe Álvarez que cariñosamentele decimos Pepe, la Doctora Milagros que es la Decana de la Facultad de Ingeniería Industrial, entre otros.

Debido al proceso de relevo generacional me seleccionaron para ser Jefe del Departamento de Ingeniería Industrial y el reto era dirigir a los profesores que me habían dado clases.

Después me promovieron como director al Centro de Estudios de Gestión Empresarial, ahí terminé el doctorado, me envían a la vicerrectoría y durante 12 años atendí la parte administrativa, económica, recursos humanos y las Relaciones Internacionales.

Pero lo que más me atrae es la parte docente, ser profesor universitario, ser investigador y eso es lo que me ha hecho permanecer en la Universidad, he pasado la mitad de mi vida en ella, acabo de cumplir 51 años.

¿Siente que ha podido liderar para bien el trabajo en la Universidad?

A mí me gusta lo que hago y trato de que quienes están a mi alrededor sientan eso mismo, no sé si eso es liderazgo, lo cierto es que no le pido a nadie algo que yo no sea capaz de hacer.

Creo que hablándole a la gente con el corazón, pueden lograrse mejores resultados, me siento bien por lo que he logrado pero casi siempre en todo hay oportunidades de mejorar, y siento que estoy apoyado por un buen equipo, conscientes de que cuando algo no sale bien es porque la gente o no sabe, o no quiere o no tiene conque, y no creo que en el colectivo que me rodea haya alguien que no quiera trabajar, que no quiera seguir creando.

Los estudiantes también son motor de ese empuje, hay un despertar en el Consejo de la Federación Estudiantil Universitaria que tiene un liderazgo indiscutible porque ahí están los mejores estudiantes que tenemos en la Universidad. Son reconocidos, así nuestra institución avanza y podemos lograr lo que nos propongamos.

¿Qué transformaciones ha podido ver en la Universidad?

Cuando surgió el tema fundamental era formar profesionales, todo se dirigía a abrir carreras, poco a poco fue creciendo y a medida que el país se desarrollaba aparecían más especialidades.

Después llegó la universalización, fue una época de mucho trabajo en la que abrimos sedes y centros en los municipios. En el siglo XXI aparece el tema de la pertinencia de las universidades, no solamente en sus carreras, sino en lo que la Universidad puede ayudar a cambiar en el entorno, dándole preponderancia a las investigaciones científicas.

La exportación de servicios profesionales llegó a ser un renglón importante en la economía, y favorece la recaudación de recursos financieros que contribuyen al país y a la institución superior.

Hemos mejorado nuestra infraestructura, el gimnasio de la sede “Manuel Fajardo”, hicimos un laboratorio para Ingeniería Civil, y en la Sede Celia Sánchez, la Facultad de Ciencias Sociales quedara nueva.

¿Qué papel le corresponde desempeñar a la Universidad del futuro?

La misión de la universidad es preservar y promover la cultura de la humanidad, transmitiendo de generación en generación ese acervo cultural.

Hoy se refuerza aún más, pues le corresponde a los estudiantes y profesores cumplirla pero en un nivel más alto, con varios retos y uno de ellos es el desarrollo tecnológico, por lo tanto la interacción con los conocimientos es muy dinámica.

¿Tienen razones para festejar los 50 años de la institución?

Tenemos que festejar el camino recorrido, por el esfuerzo tan grande que se ha hecho en 50 años, muchas personas han contribuido, unos que están, otros jóvenes, y los que no están físicamente, pero más que pensar en esos 50 años recorridos miramos lo que estamos haciendo o para proyectarnos al futuro que queremos construir.

¿Para Reynaldo que representa esta institución docente?

La Universidad es mi vida, es lo que sé hacer, lo que quiero hacer, lo que amo hacer, trabajar en este sistema. Sientes que tienes el futuro del país en tus manos, la oportunidad de contribuir con el desarrollo nacional. Me siento orgulloso de trabajar en la Universidad, pues es mi segunda casa.
http://www.ahora.cu/es/holguin/3754-la-universidad-es-mi-vida