Por: MsC. Leonardo Nieves Cruz, MsC. Alberto Ballester Bruzón
Nos aprestamos a conmemorar uno de los acontecimientos más significativos de la historia patria: el 26 de julio, fecha que enmarca en este año el aniversario 65 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Más que una entrañable efeméride, este hecho histórico se sustenta en varias de las leyes generales y particulares de la transición al socialismo, es decir, de las leyes que determinan las vías y los medios fundamentales de creación de la sociedad nueva.

Y es que la Revolución Cubana no constituye un fenómeno casual, ni un milagro político y social divorciado de las realidades de la sociedad moderna y de las ideas que se debaten hoy día en el universo político. Es el resultado de la acción consciente y consecuente, ajustada a las leyes de la historia y de la sociedad humana. Las personas no hacen ni pueden hacer la historia a su capricho, pero el curso revolucionario de las sociedades humanas tampoco es independiente de la acción del hombre. Se estanca, se atrasa o avanza e la medida en que las clases revolucionarias y sus dirigentes se ajustan a las leyes que rigen sus destinos. Como es conocido, Carlos Marx, al descubrir las leyes científicas de ese desarrollo, elevó el factor consciente de los revolucionarios a un primer plano de los acontecimientos históricos.
Por ello, al analizar los hechos de nuestra historia, y específicamente el proceso de concepción y organización del ataque al Cuartel Moncada, los trabajadores de Citma no podemos prescindir del análisis científico de ese fenómeno cuya impronta ha trascendido épocas, situaciones, confrontaciones, peligros, y bloqueos legándonos una sociedad legítima, y conceptualmente más humana
   
Sin la prédica luminosa de José Martí, sin el ejemplo vigoroso y la obra inmortal de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo o Luz y Caballero y tantos hombres legendarios de las luchas pasadas; sin los extraordinarios descubrimientos científicos de Marx y Engels; sin la genial interpretación de Lenin y su gran hazaña histórica, y sin el pensamiento y acción de Fidel no se hubiera concebido aquel Día de la Rebeldía Nacional.
   
Los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes son acciones que indudablemente señalaron el camino y trazaron el programa de liberación nacional que abriría a nuestra patria las puertas del socialismo, de la sociedad justa que tenemos, queremos y  defendemos hoy los cubanos.

El 10 de marzo de 1952 el tirano Fulgencio Batista dio un traicionero golpe militar, en contubernio con el imperialismo yanqui que sumió a la isla en una profunda postración, un retraso espantoso, una gran crisis política, se instauró una sangrienta dictadura. Desde los inicios, el pueblo tuvo conciencia de la gravedad en que habían sumido al país y de la ausencia de una fuerza política capaz de enfrentar y derrocar a la tiranía.

En estas circunstancias, un grupo de jóvenes dirigidos por Fidel Castro se dio a la tarea de preparar, como primer paso, el ataque a  los dos principales enclaves militares de la tiranía en la zona oriental: los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. Estos hechos marcaron el inicio de la última etapa del pueblo por su total liberación.
   
Hay que destacar que estos ataques no constituyeron hechos fortuitos. Resultaron todo un proceso muy bien concebido y dirigido por Fidel que se inició por los preparativos para la acción en marzo de 1953 con la creación de las condiciones para el alojamiento de los 133 combatientes que viajarían a Santiago de Cuba para concretar los acciones, y que culminó con los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, realizados por un grupo de combatientes revolucionarios dirigidos por el propio Fidel el 26 de julio de 1953, aquella mañana de la Santa Ana.

Habiendo pasado ya el primer semestre de este año 2018, podemos afirmar que los trabajadores de la Delegación Territorial de Citma conmemoramos la fecha con importantes resultados alcanzados durante la etapa en el cumplimiento de nuestros principales objetivos en el orden de la gestión de la ciencia, la tecnología, la innovación, el medio ambiente, así como de la gestión económica, organizacional, de defensa y protección y de control interno. También estamos imbuidos profundamente en el proceso orgánico del 21 Congreso de la CTC, y ya desde el próximo 13 de agosto seremos parte, absolutamente todos, del proceso de consulta y análisis del Proyecto de Constitución, una nueva Ley fundamental más revolucionaria y genuinamente cubana que reflejará el hoy y el futuro de nuestra patria.

Recordemos las palabras de Fidel, “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias. No fue la única amarga prueba de la adversidad, pero ya nada pudo contener la lucha victoriosa de nuestro pueblo. Trincheras de ideas fueron más poderosas que trincheras de piedras. Nos mostró el valor de una doctrina, la fuerza de las ideas, y nos dejó la lección permanente de la perseverancia y el tesón en los propósitos justos. Nuestros muertos heroicos no cayeron en vano. Ello señalaron el deber de seguir adelante, ellos encendieron en las almas el aliento inextinguible, ellos nos acompañaron en las cárceles y en el destierro, ellos combatieron junto a nosotros a lo largo de la guerra. Los vemos renacer en las nuevas generaciones que crecen al calor fraternal y humano de la Revolución”.

A 65 años de aquella gesta, cuando ya Fidel no está físicamente, pero sí sus ideas y ejemplo, materializados en los actuales líderes de nuestra nación y en el pueblo todo, estamos más convencidos de que SIEMPRE ES 26.