Cuba construyó una sociedad con indicadores de justicia social que la ubican entre las puntuaciones más altas del mundo, afirmó Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento a Delincuentes (ILANUD).

Durante el desarrollo del octavo Encuentro Internacional Justicia y Derecho, que finaliza hoy en La Habana, Carranza  consideró que la ínsula constituye un ejemplo de tenacidad, persistencia, valentía y dignidad en la construcción de su propio destino.

También construyó una sociedad que en materia de justicia penal y criminalidad, clasifica en un lugar muy destacado internacionalmente y  entre los primeros de nuestro grupo de países de América Latina y el Caribe.

La intervención del director de ILANUD  estuvo centrada en  los altos índices delictivos del continente, cómo reducir  su tasa de homicidios y la necesidad de combatir la raíz del problema.

Según Carranza  tanto los homicidios, como el delito en general, son un fenómeno social y para reducirlos se requiere actuar sobre los factores sociales que los originan.

La reacción más frecuente, aseveró, ante el homicidio y los delitos en general, es endurecer las penas y aumentar la justicia penal, pero eso siempre ocurre a posteriori de la comisión de los delitos, y su efecto disuasorio es mínimo.

Es bueno, reconoció, castigar el delito, pero para reducirlo deben promoverse políticas y acciones sociales encaminadas a corregir  los factores que lo originan.

El reconocido jurista expuso que 19 de las 25 naciones con índice alto de criminalidad radican en  América Latina y el Caribe y la proporción entre la cantidad de jóvenes con el aumento de la delincuencia es alta.

Eso sucede, reflexionó, porque una buena parte de los menores de edad carecen de posibilidad de estudios, y viven en situación de extrema pobreza.

Hoy, acotó, está demostrado que la inequidad en la distribución del ingreso entre países trae aparejado el aumento de la criminalidad, pues todas  las naciones con tasas de homicidio más altas que la media mundial, son de medianos o bajos ingresos.

La violencia del delito y sus altas tasas de homicidios, subrayó Carranza, se multiplican como consecuencia de las políticas criminológicas también violentas, cuyo principal exponente es la llamada “guerra a las drogas y al delito”, que ha transformado la región en un campo de guerra.

No existe, ponderó, un enfoque integral del problema, sino la traslación geográfica del crimen.

El ponente consideró que para  reducir la tasa de homicidios en el continente se requiere, no sólo de justicia penal, sino también de políticas.

La política criminal, enfatizó, es parte de la política social, por eso los avances en materia de justicia penal para disminuir la violencia y el delito, serán insuficientes si paralelamente no se avanza en las políticas sociales hacia mejores niveles de justicia distributiva e integración social.

Nuestros países, declaró, necesitan buena justicia penal, pero por sobre todo necesitan más justicia social y en esto el ejemplo de Cuba es importante y merece nuestra mayor atención, afirmó.

http://www.aldia.cu/?mod=noticias&url=la-cubana-entre-las-sociedades-con-mayor-justicia-social