DEFINICIÓN
Y LÍMITES
Antillas
tiene
una
extensión
territorial
de 99.9
kilómetros
cuadrados
con
una
población
de 12
478
habitantes.
Al Norte
limita
con
la bahía
de Banes
y el
Océano
Atlántico,
al Este
con
el Océano
Atlántico,
al Sur
con
la bahía
de Nipe,
al Oeste
con
el municipio
Banes.
RELIEVE.
Predominan
las
zonas
llanas
escasamente
ondulada.
No presenta
riqueza
hidrográfica.
Es un
territorio
con
pocas
precipitaciones;
pero
tiene
una
gran
riqueza
costera.
ECONOMÍA
La actividad
económica
de más
envergadura
está
estrechamente
vinculada
a su
situación
natural.
La gigantesca
bahía
ofrece
facilidades
de navegación
para
los
buques
de mayor
calado.
Antillas
cuenta
con
una
sólida
superestructura
portuaria
y con
las
instalaciones
necesarias
para
la carga
y descarga
de grandes
buques.
Una
bien
estructurada
red
ferroviaria
la une
con
el ferrocarril
central
lo que
facilita
el rápido
traslado
de cualquier
producto
que
sea
desembarcado
por
su puerto.
Cuenta
con
una
fuerza
laboral
especializada
de gran
experiencia
en las
faenas
portuarias.
Esto
permitió
construir
luego
del
triunfo
de la
revolución
un molino
de trigo
que
puede
abastecer
con
su producción
los
reclamos
de la
provincia.
Tiene
almacenes
de gran
capacidad.
Por
sus
bellezas
naturales
en especial
en la
zona
del
Ramón
el municipio
ofrece
una
gran
potencialidad
para
el desarrollo
turístico
perceptivo
para
lo que
existen
planes
de construcción
de hoteles
y otras
instalaciones
de servicio.
HISTORIA
El territorio
del
actual
municipio
de Antillas
tiene
una
larga
e interesante
historia
donde
es evidente
la resistencia
de nuestro
pueblo
por
conquistar
primero
y luego
mantener
su independencia.
Situado
en las
márgenes
de la
gigantesca
bahía
de Nipe,
la mayor
de Cuba,
su historia
quedaría
estrechamente
vinculada
a este
accidente
geográfico.
Hay
evidencias
arqueológicas
de la
presencia
en sus
costas
de buques
en los
primeros
siglos
de la
colonización
española,
posiblemente
piratas,
corsarios
y contrabandistas.
Zona
poco
poblada
y alejada
de los
grandes
centros
del
poder
político,
lo que
propició
la anónima
historia
del
contrabando.
A mediados
del
siglos
XIX
la burguesía
comercial
de Gibara
inició
las
primeras
tentativas
de explotación
forestal
para
la exportación
a Europa.
Se
establecieron
enclaves
de leñadores
que
talaban
los
árboles,
los
que
eran
conducidos
a los
buques
anclados
en la
bahía
y luego
conducidos
a Europa.
Los
litigios
provocados
por
accidentes
y transacciones
dejaron
evidencia
escrita
en notarías
y aduanas
de este
incipiente
tráfico
comercial.
La guerra
de 1868
detiene
esta
actividad
drásticamente.
La
revolución
independentista
se hizo
sentir
con
gran
intensidad.
Fue
la ventajosa
situación
geográfica
lo que
atrajo
a los
revolucionarios
a la
comarca.
La bahía
de Nipe
se mostraba
con
óptimas
condiciones
para
desembarcar
expediciones.
Los
buques
de los
revolucionarios
podían
acercarse
hasta
las
playas
y dejar
su preciosa
carga.
En
febrero
de 1869
las
fuerzas
de la
división
de Santiago
de Cuba
y la
brigada
de Jiguaní
bajo
el mando
del
general
Donato
Mármol
se trasladaron
a la
península
del
Ramón;
lugar
donde
se esperaba
la llegada
de una
expedición
que
debía
ser
enviada
en una
goleta
por
la emigración
revolucionaria
en el
exterior.
Las
fuerzas
revolucionarias
se dislocan
en la
península
y sus
inmediaciones
en paciente
espera
de la
expedición.