La Academia de Ciencias de Cuba (ACC) acaba de convocar en La Habana a la comunidad científica cubana para los Premios Anuales-2016, en documento firmado por Ismael Clark Arxer, su presidente.

El texto señala que consecuente con los principios fomentados por la Revolución en los ámbitos científico, político y moral, los científicos trabajan de manera consagrada para la obtención e introducción demostrada de resultados que eleven el prestigio de la ciencia cubana.

Las flores maduras de girasol se mantienen fijas mirando al este para recibir el sol de la mañana

Cada mañana, el sol se encuentra a los girasoles que lo siguen en su ruta al oeste. Durante la noche, las flores giran en sentido contrario para que, al llegar la siguiente alborada, el sol se los vuelva a encontrar. Ese movimiento diario se va frenando a medida que las flores maduran hasta que dejan de moverse y se quedan fijas mirando al este. Ahora, un estudio vincula el baile de los girasoles con un reloj interno que marca el crecimiento desigual de sus tallos, provocando el giro. Al dejar de crecer, dejan de girar.

El movimiento siguiendo al sol o heliotropismo es uno de los mecanismos más eficaces que han encontrado muchas especies vegetales para su desarrollo. Así se aseguran muchas horas de luz para su fotosíntesis. El problema es que el estímulo ambiental no explica por qué vuelven a girar los girasoles cada noche, cuando ya no hay estímulo, o por qué, una vez desarrollada la flor por completo, dejan de hacerlo.

La acción del hombre constituye la principal amenaza para la flora nacional, cuyo alto endemismo es, quizá, su característica más distintiva. Un estudio que seleccionó las especies más dañadas recibió recientemente los premios de la Academia de Ciencias y del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente a la mejor investigación del año

Cuba constituye la isla con mayor diversidad de plantas por kilómetro cuadrado en el mundo, por delante incluso de conocidos paraísos como Nueva Guinea, Borneo o Madagascar. Se estima que su flora está formada por unas 7 000 especies, en una extensión de 105 007 kilómetros cuadrados.

El alto endemismo, que es quizá la característica más distintiva de la flora nacional, también la sitúa en el cuarto lugar del orbe entre los territorios insulares, con un 53 por ciento de exclusividad de la flora nativa.

La actividad asociada al hombre es la principal amenaza para la flora nacional, a tal punto que de las 4 627 especies evaluadas, 2 143 están bajo algún grado de amenaza: 569 en Peligro Crítico, 249 en Peligro, 151 Vulnerables y 1 174 Amenazadas.

Para esbozar una panorámica de las amenazas y mostrar que estas no se restringen a una sola especie, ni a un hábitat ni a una región específica, y contribuir a revertir esta situación, especialistas del Jardín Botánico Nacional, el de Holguín y el Herbario Nacional Onaney Muñiz, encabezados por el máster en Ciencias Alejandro Palmarola Bejerano, realizaron una estudio que identificó y seleccionó algunas de las plantas más amenazadas del país.